Desmontando 6 mitos energéticos: cómo ahorrar en casa sin caer en falsas creencias

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¿Te han dicho alguna vez que friegues los platos a mano en vez de lavarlos en el lavavajillas? ¿Has oído hablar de que la vitrocerámica consume menos que una cocina de gas? Estos son solo dos ejemplos de afirmaciones que pueden hacernos dudar a la hora de pensar en fórmulas para reducir nuestra factura de la luz. Como en muchos otros sectores, en el mundo de la energía también hay mitos o creencias que debes conocer para tener una opinión fundamentada y conseguir el carnet de ahorrador. ¡Te explicamos algunos!

1 | Lavar los platos en el lavavajillas consume más agua que hacerlo a mano

Fregar los platos a mano consume mucha más agua que hacerlo con el lavavajillas. Estos electrodomésticos están preparados para dar la máxima eficiencia, sobre todo, si están en funcionamiento durante las horas valle.

Está claro que tu consumo puede variar mucho según el modo de lavado que selecciones y la carga. Siempre que sea posible, utiliza el modo ECO y – muy importante – asegúrate de que el lavavajillas esté lleno. Si no está lleno, selecciona un programa de baja temperatura.

2 | Si quieres ahorrar aún más, desconecta los cargadores de los móviles

Los dispositivos que no usamos siguen consumiendo energía, pero… ¿Qué pasa si dejamos los cargadores de los teléfonos enchufados sin cargar ningún dispositivo?

Un cargador enchufado sin estar cargando un móvil consume aproximadamente 0,0002 kWh. Si tenemos en cuenta que lo dejamos conectado durante 16 horas al día sin cargar ningún dispositivo, el consumo total anual es de 1,168 kWh.

Suponiendo un precio medio del kWh de 0,12€, el gasto anual sería de tan solo 0,14€. Un consumo bastante irrisorio (aunque todo suma).

3 | Las vitrocerámicas consumen menos que las cocinas de gas

Se dice que las vitrocerámicas consumen menos que las cocinas de gas. Pero esto no es cierto. De hecho, las cocinas vitrocerámicas consumen hasta cuatro veces más.

Sin embargo, hay que tener en cuenta su eficiencia. La vitrocerámica es mucho más eficiente que una cocina de gas, ya que el calor se transfiere directamente al recipiente y no se pierde. Si quieres una vitrocerámica, apuesta por una de inducción. Pueden ser algo más costosas, pero son más eficientes y, a la larga, resultan más rentables.

4 | La temperatura que se escapa por las ventanas es insignificante

Esta creencia es rotundamente falsa. Varios estudios demuestran que entre el 25% y el 30% de la calefacción que consumen las familias en casa se destina a cubrir las pérdidas de calor que se producen por las ventanas.

También depende de varios factores, como el tipo de ventanas, su aislamiento o las condiciones climáticas. Las ventanas de cristal simple o con un mal aislamiento pueden ser una fuente significativa de pérdida de calor en invierno. En cambio, las ventanas de doble o triple cristal con el aislamiento adecuado pueden reducir considerablemente esta pérdida de calor.

5 | Si mantienes los fluorescentes encendidos, gastas menos

Seguro que has escuchado más de una vez que los fluorescentes encendidos gastan menos que si se apagan y se vuelven a encender. Esta afirmación no es del todo falsa, pero depende de la situación. Los tubos fluorescentes consumen más al ponerse en marcha debido al pico de corriente necesario para arrancar. Sin embargo, este pico suele ser breve o poco significativo, en comparación con el consumo de energía continuo. Cuanto más los vayamos encendiendo y apagando, más se desgastan, por lo que es importante tener cuidado al hacerlo. Por tanto, cuando tengamos que encender y apagar los fluorescentes con frecuencia, podría ser más económico dejarlos en marcha durante periodos de tiempo cortos. En cambio, en periodos de más de 15 minutos, es recomendable apagarlos.

6 | Es mejor dejar la calefacción a una temperatura constante

Es posible que alguien piense que dejar la calefacción encendida todo el día consume menos que encenderla y apagarla, ya que en ese caso habría que gastar mucha energía para recuperar la temperatura. Sin embargo, en realidad, apagar la calefacción supone un gasto menor que dejarla encendida a una temperatura constante. Esto se debe a que mantener una temperatura fija requiere una fuente de energía continua, mientras que si la apagamos y encendemos solo supone un pico de consumo durante unos minutos.

Así pues, para ayudarte a ahorrar y consumir menos energía, es recomendable ajustar la calefacción durante las horas en las que estás en casa y apagarla por la noche.

No te dejes guiar por falsas creencias y sigue todos estos consejos: ¡puedes llegar a ahorrar más de un 10% en tu consumo energético!

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